Anteayer, aún en casa, leí en Blogpocket una ocurrente forma de evitar que los robots que se dedican a tragar e-mails para luego acribillaros con spam se coman el nuestro.
La idea (sacada de The CSS Playground) es básicamente escribir la dirección al revés en el código fuente de la página (que es lo que leen los dichosos robots), para luego aplicarle la clase backwards que definimos en nuestra CSS. Es decir, si nuestra dirección de e-mail es mail@servidor.net, en el código de la página escribimos:
<span class=”backwards”>ten.rodivres@liam</span>
Y en nuestra CSS definimos la clase como:
.backwards {unicode-bidi:bidi-override; direction: rtl;}
De esta forma el navegador invierte el texto y lo muestra en el orden adecuado.