Mantener este blog se está convirtiendo últimamente en una odisea sazonada con mala suerte. No hace todavía un mes que vivo en Utrecht, en el centro de Holanda, y todavía no tenemos Internet en casa. Ayer instalaron el teléfono y hoy solicitaré la ADSL, que probablemente (y viendo lo que han tardado en dar de alta una línea de teléfono) tardará mínimo un mes, siendo optimista y tratando de convencerme a mí mismo de que no todo puede salir tan mal. Pobre inocente…
El caso es que de momento Excentris se sustenta gracias a nodos wireless abiertos, la amabilidad de mi vecino, y de vez en cuando las aulas de ordenadores cuando acompaño a M a la universidad. Pero el panorama puede cambiar a partir del lunes, pues empiezo a trabajar. Esto reducirá las posibilidades a “la amabilidad de mi vecino” que podría convertirse en “la hostilidad de mi vecino” o incluso en “mi vecino me quiere muerto” si pretendo actualizar cada día, como me gustaría.
La alternativa se llama “prehistoria” y viene en forma de modem de 56Kbps. Ya veremos.
De cualquier forma seguiré actualizando Excentris (casi) a diario, así que no os vayáis muy lejos.